Somos lo que vestimos

Cuando cuando la ética y la estética se dieron la mano.

Marcas como COS, Ecoalf o The Reformation se erigieron en defensores del planeta y se convirtieron en referentes del estilo de vida. Lo mismo pasó cuando Adolfo Domínguez revolucionó el sector con su homenaje “La arruga es bella”.

Así somos, pura ironía y contradicción, por un lado permitimos que la globalización y la tecnología nos impidan conectar con nuestro entorno. En Google aumentan las búsquedas sobre moda eco y slow fashion, en cambio el lado oscuro del imperio del mass market continúa expandiéndose.

 El movimiento que apuesta por la sostenibilidad se ha ralentizado y el sector de la moda basura sigue creciendo, siendo la segunda industria más contaminante del planeta.

Como productores y consumidores de moda adquirimos una responsabilidad con el cambio climático.

Cada vez que adquirimos una prenda apoyamos con nuestras compras a un modelo de sociedad, a ciertos procesos de producción y colaboramos apoyando con nuestro dinero condiciones laborales donde apoyamos la explotación de seres humanos y la destrucción del medio ambiente.

Porque, al final, somos lo que vestimos.

Extraído del articulo del magazine Moda.es

Pepe García y Lucía del Portillo

@CuldeSac_es

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